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Las existencias se contabilizan, cómo
hemos visto en lecciones anteriores, al precio de coste,
pero puede ocurrir que en un momento determinado su valor de mercado
(es decir, el precio al que se podrían vender) sea inferior:
Bien porque su precio de venta haya
bajado (exceso de oferta, obsolescencia, nuevos productos
competidores, etc.).
Bien porque hayan sufrido algún
deterioro (rotura, humedades, mala conservación,
etc.).
Esta pérdida de valor, aplicando el principio
de prudencia, hay que contabilizarla.
Las pérdidas que sufren las existencias
pueden ser:
De carácter irreversible:
por ejemplo, se incendía un almacén.
De carácter reversible:
por ejemplo, su precio de mercado cae por debajo del valor al
que están contabilizadas, pero este precio de mercado
puede recuperarse más adelante.
La contabilización de esta pérdida
en uno u otro caso será diferente:
a) Pérdidas de
carácter irreversible
A cierre de ejercicio, cuando se dan de baja las
existencias iniciales y de alta las finales, se recoje esta
pérdida de valor.
Veamos un ejemplo: Una
empresa tiene en almacén a comienzos de año un
cargamento de madera cuyo precio de coste es de 10.000 euros.
Dicha empresa no realiza ninguna
compra ni venta durante el ejercicio, por lo que a final de
año tiene en almacén la misma mercancía.
Vamos a suponer que durante el ejercicio
la humedad del almacén ha deteriorado la calidad de la
madera, ocasionándole una pérdida de valor estimada
en 3.000 euros.
¿Cómo se reoge esta
pérdida de valor?
A cierre de ejercicio se realizan
los siguientes asientos:

Se han dado de baja las existencias
iniciales y de alta las existencias finales. El saldo
de la cuenta "Variación de existencias"
(es un gasto) se lleva a la cuenta de pérdidas y ganancias.

De esta manera la pérdida
de valor que ha sufrido la mercancía termina contabilizándose
en pérdidas y ganancias disminuyendo el resultado
del ejercicio.

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Lección
21 (continuación) |
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