Ética (VI). El maltrato al enfermo con demencia senil
A) SOSPECHA DE MALTRATO:
- Retraso a la hora de pedir ayuda. Suelen estar asustados.
- Al mismo tiempo, se constatan visitas reiteradas a los servicios de urgencias.
- Desnutrición y deshidratación de causas no claras.
- Se les suele dar fármacos sin justificación o que no están muy indicados en la enfermedad del enfermo.
- Ausencia de respuesta a los tratamientos administrados.
- Lesiones que parecen no curar nunca. Hematomas de repetición.
- "Caídas" reiteradas y que no tienen explicación clara.
- Enfermo con miedo, inquietud o muy pasivo (más de lo que cabría esperar por su enfermedad).
- Depresión y ansiedad, tanto en el cuidador como en el paciente.
- Negativa del cuidador a que se hable a solas con el enfermo.
- Información contradictoria: el enfermo dice una cosa y el cuidador otra diferente.
Cuando el equipo sanitario habla con el enfermo presumiblemente maltratado, ha de hacerlo en condiciones de máxima comodidad y tranquilidad; hay que asegurarle que habrá confidencialidad absoluta en todo lo que diga. Se debe usar un lenguaje muy claro y sin tecnicismos y facilitar la expresión de sus sentimientos y emociones.
Hay que entrevistar al paciente a solas y luego con el cuidador, para apreciar las diferencias de comportamiento del enfermo en una y otra situación. "Una cara de miedo puede indicar mucho más que mil palabras".
Vigilar la aparición de síntomas que pueden ser sugerentes de maltrato: pasividad (el paciente ni se mueve ni habla), inquietud, miedo, nervios...
Además, el equipo sanitario tiene que hacer un examen físico muy cuidadoso para buscar lesiones y hematomas no visibles a simple vista. También se ha de fijar en posibles síntomas de deshidratación o desnutrición.
B) CÓMO MEJORAR LA SITUACIÓN DEL ENFERMO.
Si la situación no ha llegado a límites "intolerables" y aún es posible una solución que no implique la separación del cuidador y el enfermo, se pueden intentar algunas acciones que mejoren dicha situación:
- Es necesario valorar la capacidad real de esa familia para hacerse cargo del enfermo.
- Reducir la situación de estrés de la familia y del cuidador: buscar ayuda en sus labores de cuidado, ya sea por familiares o personas cercanas; valorar cambios de domicilio, grupos de apoyo al cuidador, intentar garantizar al cuidador que va a tener periodos de descanso...
- Cuando el cuidador sufre un problema psiquiátrico (ansiedad, estrés, depresión), es consumidor de drogas o alcohol o, por ejemplo, padece una ludopatía ( adicción al juego), se ha de intentar, en primer lugar, conocer cual es su estado emocional y su situación, facilitarle apoyos y tratamientos de sus problema psiquiátricos o hábitos tóxicos si los hubiere.
- En cuanto al enfermo, hay que evitar el aislamiento social (que siempre es un claro predisponente al maltrato), facilitar y simplificar la atención del paciente, adecuación de la vivienda y, si es necesario, institucionalización (residencias).
- Ya hemos hablado ampliamente, en sus correspondientes temas, de los apoyos al cuidador y de la red sociosanitaria de apoyo al cuidador.
C) ¿QUE HA DE HACER EL PROFESIONAL ANTE UNA SITUACIÓN DE MALTRATO?
Los profesionales sanitarios y de servicios sociales han de estar vigilantes y capacitados para detectar e intervenir en situaciones de maltrato.
En cualquier caso, siempre debe prevalecer, lógicamente, la dignidad y la salud del paciente con demencia senil. Esto, repetimos, ha de ser lo más importante en todas las situaciones.
La persona maltratada ha de ser informada de sus derechos respecto a necesidades básicas (alimento, vestido...), relaciones sociales y derecho a la confidencialidad.
Si el enfermo está incapacitado legalmente, los profesionales sanitarios y asistentes sociales han de activar los recursos judiciales pertinentes...
¿Qué han de hacer?
- Si existen lesiones físicas han de dar un parte al juez.
- Si en ese momento no existen dichas lesiones pero la sospecha es importante, se debe comunicar al ministerio fiscal para que este adopte las medidas que establece la legislación.